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jueves, 20 de agosto de 2020

El I Ching ante estos tiempos convulsos

Llevo días queriendo hacer un estudio con I Ching, para ver  qué nos puede decir ante estos tiempos convulsos en los que nos encontramos. Cómo va a influir en los humanos el tema éste de las restricciones de movilidad y esa sensación de peligro constante que nos acecha. En definitiva, nos encontramos vulnerables y frágiles y esa falsa sensación de seguridad que creíamos que nos daba la tecnología, no es lo que esperábamos. No está sirviendo para dar respuesta a la solución del problema de una forma rápida y eficaz, porque tal vez la solución no esté en manos de acero sino en manos y cerebros humanos.

Profundizar en el I Ching requiere de una mente despejada y fría y considero que éste es el momento.

 

Desarrolando el análisis:

El primer hexagrama que obtengo es La Opresión - 47.

  

Hexagrama 47 con mutaciones en 4º y 5º línea
 

Este hexagrama habla de cómo se debe actuar en tiempos adversos. Asumir que las cosas no pintan bien no quiere decir que no suframos, nos agobiemos o incluso que nuestra mente se vaya por derroteros de lo más imaginativo.

Esta adversidad se produce por algo que no da la cara, que está escondido, o que no podemos ver.

La mutación en la cuarta línea indica que la ayuda se retrasa, pero llega. Tal y como dice Richard Wilhelm: la fuerza primitiva de la naturaleza repara la falta cometida y se alcanza la meta.

La mutación en la línea quinta dice que por el momento no se logra lo deseado. Ahora bien, si se es fuerte y se hace lo correcto, el presagio es de buena suerte. Buena suerte pero un poco más adelante.

 

Ahora, veamos el hexagrama resultante de esas mutaciones:

El hexagrama resultante es El Ejército – 7. Para actualizarlo a nuestro tiempo podemos definirlo también como La Fuerza Colectiva, al fin y al cabo, un ejército es eso, numerosas personas organizadas y con un objetivo común.

  
Hexagrama 7 resultado de las mutaciones

 

El carácter chino de este hexagrama está formado por los grafismos: “montón” y “todo”. Esto nos dice que se ha preguntado por algo que debe considerarse como una unidad, pero sin perder de vista todas las partes de las que está compuesto. Lo podemos ver mejor con el ejemplo de un puzle. Es un todo, pero si todas y cada una de las diferentes piezas no están bien colocadas, no es nada. Por lo tanto, y siguiendo con el ejemplo del puzle, lo primero de todo sería organizar. 

Para organizar un todo, o un pueblo, o una sociedad, se necesita de alguien con un carácter serio y respetable, de cierto “poso” espiritual; es decir, de cierta experiencia. No se habla de que tenga mucha o poca edad, se habla de experiencia, seriedad y ser respetable.

Este hexagrama está relacionado con el Orden interno que requiere de una disciplina, claridad y evaluación de las propias fuerzas a disposición de todos los congéneres, sin bases puramente individualistas o intereses exclusivamente particulares.

Aquí, el peligro radica en perderse entre el bullicio de un todo desorganizado.

El deseo natural de la competencia y el trepar unos sobre otros será uno de los mayores obstáculos a superar. De hecho, la fuerza colectiva debe estar por encima de eso para poder ser útil a la hora de enfrentarse a situaciones severas.

 

No debemos pasar por alto tampoco, que en la propia construcción del hexagrama tenemos agua bajo tierra.

 


Esto nos indica que este agua que se acumula dentro de la tierra, como un manantial vigoroso que tiene un gran recorrido a futuro, puede traer dos cosas: por un lado, peligro de daños, (los peligros de fluir sin control en su propio discurrir), abandonándose a la entrega y a la obediencia, (algo muy característico de K ́un), o el peligro que tiene perderse ante la confusión de un todo sin organizar.

Como podemos ver, el I Ching es profundo y claro en sus respuestas. Puede costar un poco entender en su totalidad sus reflexiones, pero a poco que profundicemos, nos damos cuenta del saber y experiencia que posee, y que es aplicable a todas las épocas.

 

domingo, 2 de agosto de 2020

Hoy vamos a ver el Rey de Copas.

El Rey de Copas es otra de la figuras de la corte.

En el Tarot de Rider Waite, podemos observar que el Rey está sentado en un trono de piedra al aire libre, en el mar. Y cuando decimos en el mar es literal. Está dentro porque vemos olas detrás y delante de él también. Hasta hay un barco de vela en el borde derecho de la carta.

Ese mar es ondulante, bravo con mucho movimiento, al igual de cambiante que las propias emociones, lo que representan las Copas.


Rey de Copas del Tarot de Rider Waite
Rey de Copas de Tarot de Rider Waite

En una mano sujeta una copa mientras que en la otra porta un cetro. No olvidemos que es rey y poder tiene. Uno de sus pies asoma por delante de la base de su trono, como que quisiera tocar el agua sin sumergirse en ella. Puede querer indicarnos con ese gesto y con la copa que lleva en su mano, que controla las emociones.


En el Tarot de Marsella, el Rey de Copas parece estar en el interior. También sentado con una gran copa en su mano derecha. Al contrario que en el mazo anterior, en su otra mano no lleva cetro.

El suelo sobre el que pisa parece de tarima. Como si de los travesaños de una vía de tren se tratara, la perspectiva le hace generar una especie de carril que se estrecha en el lado derecho de la carta (en este mazo concreto).


Rey de Copas del Tarot de Marsella
Rey de Copas del Tarot de Marsella

Aquí no vemos mar, ni a agua, salvo el líquido que pueda contener la copa que sujeta el propio rey.

Como ya hemos mencionado antes, las Copas representan al Elemento Agua y con él las emociones. Todo tipo de emociones, no sólo el amor. Como emociones también tenemos la ira, la tristeza, la pena, etc. Su significado dependerá de qué se pregunte y de las cartas que lo acompañen en la lectura.


Como rey, el Rey de copas tiene poder, pero no será él el que inicie una guerra o la ponga fin. Su labor como representante de las copas es otra, y no levantará la espada a menos que sea estrictamente necesario. Eso no implica que sea un rey bueno o malo, tan sólo que cada rey tiene su modo de ayudar y de hacer daño.