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lunes, 10 de junio de 2019

El recorrido del Tarot o la Lemniscata



El Tarot, vehículo de los poderes de la vida

El Tarot es un libro vivo que habla directamente a nuestra alma. Dicho de otro modo, esta extraña baraja utiliza el lenguaje de los símbolos, que interactúa con nuestro inconsciente y que, manejado adecuadamente, puede despertar las facultades latentes de quien lo estudia. Por este motivo el Tarot une el mundo al espíritu del ser humano.
Los 22 arcanos mayores son vehículos de los poderes de la vida, los contenidos arquetípicos del inconsciente. Una profunda meditación sobre sus imágenes puede actualizar las fuerzas creadoras de la psique del hombre, activando y dilatando las facultades escondidas en el inconsciente humano.

El recorrido del Tarot o la Lemniscata

Si ordenamos numéricamente todos los arcanos mayores del Tarot formando la figura de un 8 tumbado (lemniscata), descubriremos un plan conjunto del Tarot para desarrollar nuestra psique incorporando a cada paso (arcano) un poder o  energía psíquica que al final nos llevará hasta la totalidad. El símbolo de la lemniscata se utiliza en matemáticas para indicar el infinito, y en la Antigüedad designaba a la Eternidad.
En esta disposición el arcano de la Rueda podría considerarse el eje central de los 22 que conforman el grupo de los arcanos mayores. Este arcano separa dos grupos, el primero de ellos incluye las cartas desde el o (Loco) hasta el X (Rueda) y se refiere a la mitad solar o yang de la vida, en la que la personalidad creciente del sujeto se ocupa de enfrentarse y relacionarse con el mundo exterior.
El segundo grupo abarca los arcanos desde el XI (Fuerza) hasta el XXI (Mundo) y alude a la mitad lunar o introversión del individuo. Éste, una vez dominado el mundo material y externo que le rodea, se vuelve hacia sí mismo para completar su proceso de individuación.

Practicar con la Lemniscata

Para asimilar los aprendizajes y poderes inherentes a los 22 arcanos mayores del Tarot, primero debemos formar paso a paso la imagen de la lemniscata.

Práctica con la Lemniscata

Empezaremos a formar la figura con el arcano 0 (Loco) y continuaremos colocando cartas por orden numérico hasta formar la primera elipse, de forma que la Rueda cierre la figura y coincida con la intersección de las dos elipses, indicando el punto medio de la vida. Las figuras de esta parte derecha de la lemniscata deben situarse con las cabezas hacia el exterior.

A continuación seguimos colocando arcanos a partir del número XI (Fuerza) para formar la elipse izquierda. Los arcanos de esta parte deben mirar hacia el interior. La última carta (Mundo) se deberá situar cruzada sobre el de la Rueda, lo cual indica el final de un ciclo y el inicio del siguiente.
Cuando contemplemos esta disposición podremos entrever los distintos pasos del ser humano desde su nacimiento (Loco) hasta su madurez (Ermitaño) en la elipse de la derecha. En la izquierda volveremos la conciencia hacia el interior del ser humano (Fuerza) hasta el renacimiento de la personalidad reintegrada (Juicio)





viernes, 3 de mayo de 2019

Las fases de la Alquimia en el Tarot Alchemic.


El Tarot Alchemic, creado por Robert Place, en sus Arcanos Mayores, describe las diferentes fases alquímicas.

Éstas son unas pinceladas sobre cada fase alquímica simbolizada en cada Arcano Mayor.
 



0. (El Loco) - Representa al alquimista al comienzo de la Obra. 




I. Materia Prima (El mago): Hermes, el dios de la alquimia es la materia de la obra, que contiene los cuatro elementos. 




II. Sacerdotisa del Agua (Alta Sacerdotisa): comienza la separación de los elementos, llamada Disolución.




III. Reina Blanca (La Emperatriz) - Ella continúa la Disolución el principio femenino.




IV. Rey Rojo (El Emperador) - Él es el principio masculino.




V. Sacerdote del fuego (El hierofante): completa la disolución que representa el fuego y el espíritu exotérico. Es Hermes Trismegisto, equilibrio y moralidad.




VI. Conjunción (Los Amantes): los elementos se combinan en la Conjunción Menor.




VII. Sublimación (El carro) - El niño de la Conjunción se levanta impetuosamente hacia la meta - Los tres glifos son Mercurio, Sal y Azufre (las esencias alquímicas: espíritu, cuerpo y mente, y las partes del carro).




VIII. Disposición (La Justicia) - Este es el proceso de ponderación: Verdad, equilibrio.




IX. Exaltación (El ermitaño): la exaltación es una mejora como la meditación. El alquimista está contenido en los ouroboros (la serpiente del tiempo). 




X. Circulación (La Rueda de la fortuna): Destino, transformación, cambio.




XI. Fermentación (La Fuerza): sobre el león de la fuerza, el Sol y la Luna vierten sus esencias en el corazón en llamas, que representan el control a través del amor, el autocontrol y la disciplina.




XII. Serpiente crucificada (El colgado): representa el proceso de calcinación, en el que la serpiente, que es Mercurio, se convierte en un sacrificio voluntario.




XIII. Putrefacción (La Muerte): esta es la profundidad del Nigredo, la primera etapa negra del Opus, simbolizada por el cuervo.





XIV. Destilación (La Templanza): la destilación imita los procesos naturales de evaporación y precipitación y se utiliza para nutrir la perfección de la Piedra Filosofal. 




XV. Coagulación (El diablo) - La culminación de Nigredo, vicio, esclavitud,  malos hábitos.




XVI. Gran Disolución (La Torre): esta es una mayor separación de los opuestos rojo y blanco y el comienzo del Albedo, la segunda etapa blanca del Opus.




XVII. Bautismo (La estrella) - La sirena de los filósofos, que da sangre (sufrimiento) y leche (crianza), con la escala de los planetas de arriba, representa la purificación y la paz más allá del miedo rojo sangre y la esperanza blanca leche.




XVIII. Lapis Albus (La Luna) - La Luna Femenina representa la Piedra Blanca que se convertirá en la Piedra Filosofal cuando se enrojece. 




XIX. Gran Conjunción (El Sol) - La unión del Sol amarillo y la Luna blanca nos lleva a las Citrinitas, la tercera etapa amarilla del Opus.





XX. Resurrección (El Juicio) - El trigo que crece desde el cráneo simboliza la vida de la muerte.




XXI. Lapix Philosophorum (El Mundo): esta es la Piedra Filosofa, el Elixir Rojo de la curación y el quinto elemento esencial compuesto por el Anima Mundi (El Alma del Mundo).


Si queréis conocer más detalles sobre este mazo y su autor, este es el enlace directo: https://robertmplacetarot.com

lunes, 22 de abril de 2019

La Estrella, el subconsciente en forma de esperanza.


Al Arcano de la Estrella le correponde el número 17, que está relacionado con la inmortalidad y la continuidad de la vida. 

Es la primera vez que aparece un personaje desnudo. Sin capas externas con intereses sociales ni superfialidades, nos muestra su naturaleza básica.
Una mujer vierte agua al río y a la tierra como si se tratara de un modo ritual. Con el agua de la jarra que vuelca al río, lo airea y vivifica, devolviéndolo a su lugar de origen, mientras que el que vierte a la tierra nutrirá las semillas dormidas que permanecían bajo ella, originando un nuevo ciclo de vida.

En este Arcano, no hay grandes diferencias simbólicas entre los mazos de Rider Waite y Marsella, si bien es verdad que en todos los mazos de Tarot que encontremos, encontraremos diferencias de colores, direcciones etc.

En el fondo de la escena hay unos árboles verdes (el árbol del colgado que ha brotado de nuevo y ya no está inerte como un mástil) sobre los que se apoya un pájaro negro en el caso del Marsella; pudiera ser un cuervo, en algunas culturas protector y en otras representación de la transformación, la muerte y por supuesto la audacia.
 
El Arcano de la Estrella en el Tarot
La Estrella en un mazo Rider Waite y Marsella

Lo interesante, es que es un ave viva. Ya vimos con anterioridad aves en los escudos de la Emperatriz y el Emperador, pero en este caso, este pájaro negro está vivo.

Por otro lado, los árboles del fondo representan la conexión Tierra-Cielo; con fuertes raíces permanece unido a la tierra mientras sus ramas y sus hojas se elevan al cielo. Su conexión con la naturaleza y el hecho de que contenga los cuatro elementos, hacen que cada árbol como individuo se conecte con  un todo universal, al igual que le ocurre al hombre, al poseer parte física y parte espiritual.

Las estrellas del firmamento representado, también nos recuerdan la inmortalidad, pues las vemos cuando ya se han extinguido. A su vez, nos hablan del destino humano ya que cuando los hombres aprendieron a interpretar las estrellas y a orientarse con ellas, dejaron de ser un juguete en manos de los dioses.