RESERVA TU CONSULTA

Reserva tu Consulta de Tarot
Mostrando entradas con la etiqueta Filosofía Oriental. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Filosofía Oriental. Mostrar todas las entradas

lunes, 8 de junio de 2020

¿Vale para algo el I Ching en cartas?

Repetimos muchas veces que el I Ching es cambio, es mutación y eso lo vemos en algunas líneas cuando calculamos los hexagramas. Que una línea sea de cambio lo determinan las monedas o las varillas, en función de unos cálculos. Hasta ahí no estamos añadiendo nada nuevo, la duda puede surgir cuando en lugar de monedas o varillas utilizamos cartas en las que ya viene definido el hexagrama y en el que no se definen líneas de cambio. Decíamos que en el I Ching todo está en movimiento al igual que en la vida, o al igual que la Tierra, que con su rotación no da los días y las noches y con su traslación las estaciones.

Por lo tanto, aunque veamos el hexagrama representado sin mutación aparente en sus líneas, como todos tienen movimiento interno, deberemos prestar atención a lo que se denomina regente.

Así pues, a la pregunta que me hacían el otro día respecto a si vale de algo leer los hexagramas del I Ching en cartas, la respuesta es un si condicionado. Puede darnos un consejo útil porque siempre nos lo dará, (el I Ching es así), con sólo analizar el hexagrama que viene en la carta, pero sería aconsejable prestar atención a los regentes internos que tiene, pues ahí es donde añade información del hexagrama.

No sé las mutaciones de memoria, para eso están los libros.

Del I Ching se ha escrito mucho, sobre todo en tiempos recientes con la idea de que resulte más ligero a la hora de aprender, y se han sacado algunos libros abreviados. De todo libro se saca algo, pero siempre está bien estudiar las fuentes y la traducción más fiel de lo que conocemos por I Ching es la de Richard Wilhelm en El libro de las mutaciones.


Desde mi experiencia, nada sustituye a las monedas o las varillas, en cuanto a la cantidad de información que nos dan las líneas de cambio, pero bien es verdad que al igual que es mejor andar cinco minutos que nada, también es mejor escuchar al I CHing desde su hexagrama base que prescindir de sus consejos.

Las cartas pueden emplearse para ver la pregunta de forma general y sesgada, pero siempre puede ser un paso previo a tirar monedas o mover varillas, y comparar posteriormente todos los resultados. Lanzar monedas, separar varillas o barajar cartas, todo es movimiento.

viernes, 8 de marzo de 2019

Adentrándonos en el I Ching

Empezar a trabajar con I Ching.


Como habéis podido comprobar por las publicaciones sobre el I Ching, somos unos apasionados de la sabiduría oriental y por algunas de sus concepciones filosóficas sobre la vida, la muerte y el transcurrir entre ambas.

La alternancia entre Yin y Yang, la sucesión de ciclos, la energía de la Tierra y sus influencias sobre animales y humanos, dan una perspectiva del tiempo diferente a la occidental.

Entre estos saberes ancestrales, se encuentra el I Ching, que no es un simple oráculo adivinatorio sino un método de autoconocimiento, que tiene como premisa principal lo mutable y cambiante de la vida, utilizando la matemática simple y las polaridades Yin-Yang para darnos respuesta a preguntas sobre situaciones del día a día desde su propia filosofía. El objetivo del I Ching es ayudarnos con su información a crecer y hacernos más fuertes en este caminar por la vida.

No es necesario aprenderse todo el libro de “Las mutaciones”. Se trata de saber interpretar los mensajes que nos da, desde un punto de vista externo a nosotros mismos. Cuando consultamos al I Ching es conveniente estar abierto a la respuesta, pues no va a ser un o no, su mensaje es más bien una perspectiva nueva o una visión diferente del tema en cuestión. En I Ching nada es rígido ni permanente.

Vayamos a la parte de práctica, ¿cómo se calculan los hexagramas?

Para empezar, no vamos a complicarnos si no es necesario. Hoy no vamos a desarrollar el método tradicional con varillas de milenrama. Si no tenemos monedas perforadas o monedas de feng shui podemos utilizar tres monedas iguales que reservaremos para este fin.

Las monedas se lanzan 6 veces y las líneas se empiezan a construir de abajo hacia arriba.

A la cara le corresponde Yang y a la cruz Ying y las diferentes líneas se obtienen de las siguientes combinaciones:

Hexagramas del I Ching, empezando a trabajar con ellos
y luego las líneas que sufren exacerbación de Yin o Yang y sobre las que se estudiará la mutación que genere:

Hexagramas del I Ching, empezando a trabajar con ellos


Visto esto, veamos un ejemplo.
 
Lanzamos las monedas:

Hexagramas del I Ching, empezando a trabajar con ellos

Este es el orden en que han salido, pero recordemos que se colocan de abajo hacia arriba, luego la primera línea que ha salido irá abajo del todo y las siguientes encima de la anterior, por lo que nuestro hexagrama sería el siguiente:

Hexagramas del I Ching, empezando a trabajar con ellos

La suma de esos dos trigramas (tres trazos) nos dan el hexagrama (seis trazos) 49 La Revolución- La Muda.


Hexagramas del I Ching, empezando a trabajar con ellos
49 La Revolución

Aquí tenéis un enlace a la entrada en la que comentamos este hexagrama:
Hexagrama 49 La Revolución

Poco a poco iremos viendo más cosas sobre esta filosofía ancestral.