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lunes, 3 de agosto de 2015

El Oráculo del I Ching: La Revolución



El mensaje de la semana a través del I CHING: La Revolución. Promoviendo el cambio (49)

El trigrama superior simboliza el Lago, lo gozoso, lo comunicativo, lo expresivo.

El trigrama inferior representa el fuego, asociado a lo esclarecedor, lo inteligente

El Fuego abajo sube y el Lago baja, luchan y se destruyen mutuamente como señal de cambio; la vida y la muerte, dos opuestos que se funden originando una transformación.


Oráculo del I Ching, 49 La Revolución


La imagen muestra un lago rodeado por montañas en la que algunas de ellas son volcanes, pero no sólo hay erupciones en superficie, bajo el agua, el fuego asciende, provocando explosiones en el agua.

Entendemos que a medida que vamos creciendo tenemos que cambiar de zapatos porque a nadie se le ocurriría llevar zapatos del número veinte cuando el que te corresponde es un treinta y nueve.

El cambio para los humanos siempre es un proceso doloroso.

Otros animales asumen, aún con dolor, las transformaciones a los que les tiene destinados la vida.

Las serpientes mudan de piel, y no creo que sea placentero para ellas, las mariposas llegan a serlo pasando por varios estadios o ciclos de vida distintos y no se aferran a lo que han sido en el pasado.

Los humanos sí, nos aferramos a lo que somos tal vez por el hecho de que somos una especie acaparadora, nos gusta conservar las cosas, los recuerdos, las relaciones… incluso cuando son dañinas para nosotros.
Lo que está claro, es que si la transformación y el cambio están por venir, cosa lógica en un mundo en permanente evolución, vendrá, y ya podemos patalear o gruñir o quejarnos, nos va a dar lo mismo, porque ocurrirá lo que tenga que ocurrir.

La decisión más sabia sería afrontar los cambios con la confianza de que allá donde nos lleven, seguro que será el sitio donde debemos estar.
 
El proceso de crecimiento no es fácil ya que nos apegamos a multitud de situaciones y circunstancias cuando lo natural es evolucionar y cambiar.
Sería bueno contemplar ese proceso como algo necesario ya que lo que no cambia y se transforma, muere, al igual que si estancamos el agua de un río se pudre.

Salir de esa etapa de cambios nos hará más fuertes, más conscientes y sería bueno que hubiéramos adquirido mayor flexibilidad para afrontar los siguientes.

Cambiar no es malo, lo malo es estancarse y ser siempre los mismos o hacer lo mismo, ya que eso frena nuestro proceso de crecimiento personal y espiritual.


La vida es más sabia que nosotros y cuando no hacemos los cambios necesarios para estar mejor u ocupar el lugar que nos corresponde, ella lo hará por nosotros y el proceso siempre será más doloroso, ya que ocupamos nuestro tiempo y desgastamos toda nuestra energía para que lo inevitable no ocurra.

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