Empezar a trabajar con I Ching.
Como habéis podido comprobar por las publicaciones sobre el I
Ching, somos unos apasionados de la sabiduría oriental y por algunas de sus
concepciones filosóficas sobre la vida, la muerte y el transcurrir entre ambas.
La alternancia entre Yin y Yang, la sucesión de ciclos, la
energía de la Tierra y sus influencias sobre animales y humanos, dan una
perspectiva del tiempo diferente a la occidental.
Entre estos saberes ancestrales, se encuentra el I Ching, que
no es un simple oráculo adivinatorio sino un método de autoconocimiento, que
tiene como premisa principal lo mutable y cambiante de la vida, utilizando la
matemática simple y las polaridades Yin-Yang para darnos respuesta a preguntas
sobre situaciones del día a día desde su propia filosofía. El objetivo del I
Ching es ayudarnos con su información a crecer y hacernos más fuertes en este
caminar por la vida.
No es necesario aprenderse todo el libro de “Las mutaciones”.
Se trata de saber interpretar los mensajes que nos da, desde un punto de vista
externo a nosotros mismos. Cuando consultamos al I Ching es conveniente estar
abierto a la respuesta, pues no va a ser un sí
o no, su mensaje es más bien una
perspectiva nueva o una visión diferente del tema en cuestión. En I Ching nada
es rígido ni permanente.
Vayamos a la parte de práctica, ¿cómo se calculan los
hexagramas?
Para empezar, no vamos a complicarnos si no es necesario. Hoy
no vamos a desarrollar el método tradicional con varillas de milenrama. Si no
tenemos monedas perforadas o monedas de feng shui podemos utilizar tres monedas
iguales que reservaremos para este fin.
Las monedas se lanzan 6 veces y las líneas se empiezan a
construir de abajo hacia arriba.
A la cara le corresponde Yang y a la cruz Ying y las
diferentes líneas se obtienen de las siguientes combinaciones:
y luego las líneas que sufren exacerbación de Yin o Yang y
sobre las que se estudiará la mutación que genere:
Visto esto, veamos un ejemplo.
Lanzamos las monedas:
Este es el orden en que han salido,
pero recordemos que se colocan de abajo hacia arriba, luego la primera línea
que ha salido irá abajo del todo y las siguientes encima de la anterior, por lo
que nuestro hexagrama sería el siguiente:
La suma de esos dos trigramas (tres
trazos) nos dan el hexagrama (seis trazos) 49
La Revolución- La Muda.
 |
| 49 La Revolución |
Poco a poco iremos viendo más cosas
sobre esta filosofía ancestral.