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viernes, 8 de mayo de 2015

El Tarot y el Juego de la Oca: un camino iniciático



¡Los Juegos!, inherentes a la naturaleza humana.

Necesitamos de los juegos para que nuestro cerebro se desarrolle, para aprender a compartir, a respetar las reglas, a aprender a ganar y a perder, a desarrollar nuestras habilidades.

Me gustan los juegos de ingenio y los geométricos hechos de madera, de ésos imposibles que vemos en los escaparates de las jugueterías, y que dices ¡soy demasiado mayor para comprarme un juego de éstos!, pero a pesar de tus complejos de adulto entras, preguntas, lo miras y lo compras.

Pues bien, entre los juegos se encuentra un juego de mesa al que he jugado mucho y del que siempre me llamaban la atención los dibujos de las casillas, el Juego de la Oca.


El juego de la Oca


Lo que consideramos un juego infantil comenzó siendo un juego adivinatorio.

De este tema hay mucha información, unos consideran que su origen está en el Disco de Festos de la antigua Grecia, de arcilla con forma circular, en el que se traza una espiral en cuyo interior  se inscriben signos por ambas caras y del que  todavía no se ha conseguido un descifrado definitivo ya que hay cerca de un centenar de posibles traducciones y los expertos no se ponen de acuerdo a la hora de admitir ninguna como exacta.

Otros que su origen está en el escudo de Aquiles, descrito en la Ilíada por Homero.

En el escudo estaban representados el Cielo, la Tierra y los Astros, así como dos ciudades en la que se representaban distintas escenas.

A este juego se le dio un valor gran valor heróico, por un lado, en la Edad Media se decía que era un juego noble porque se creía que estaba pensado para los soldados y los guerreros. 

Hay otras versiones que dicen que la estructura del juego procedía de una formación de combate con forma de espiral que usaban como medio de ataque o línea defensiva (circunvalaciones), que no puede ser muy diferente de la del Chakra-vyûha, de forma laberíntica descrito en el Mahâbhârata, o el laberinto que aparece en el de la Danza de Teseo.

Había también una competición arcaica que describía Virgilio que consistía en que jóvenes a  caballo realizaban una carrera en un trazado espiral.  

El juego de la oca está formado por 64 casillas, el mismo número de hexagramas que forma el I Ching,  agrupadas en 7 ciclos, todos con su significado propio y que al mismo tiempo guardan información sobre el futuro inmediato y la evolución personal.

Una de las teorías más sugerentes del juego de la oca, lo vincula con el Camino de Santiago y los Templarios

Las casillas son las diferentes pruebas que debe pasar el peregrino para llegar a Santiago, los pasos que hay que dar para conseguir un alto estado de elevación.

Si lo relacionamos con el Tarot, el peregrino que está en la casilla cero, es el Loco el que comienza el viaje iniciático, pasando por un pozo (lo interior que tiene que ser descubierto), la posada en la que por azar de los dados (el destino) tenemos que parar, el laberinto que tenemos que recorrer como Teseo, la cárcel en la que tenemos que parar para reflexionar el camino que toma nuestra vida y hacernos cargo de los errores cometidos, la muerte, una muerte simbólica que nos come a todos, nos impide avanzar en nuestro camino y nos obliga a regresar a la casilla de salida indicando con esto cierta similitud con el Arcano nº 13, la transformación, atravesar “la puerta del guardián de la muerte” para liberarnos de nuestras ataduras y limitaciones.

Tenemos los dados, representando la Rueda, el azar y el destino.
La casilla 64 puede representar el  Mundo, la plenitud, el fin del viaje iniciático, el Edén.

La matemática y los números también destacan en este juego, nada está colocado al azar, todo lo marcan los números.

Otro punto de vista fascinante es el relacionado con los Caballeros Templarios, ya que se les atribuye un nivel de sabiduría muy importante a todos los niveles.

Pero no voy a entrar en el tema templario porque ellos seguramente nos dirían todos los secretos que se encuentran en el interior de la Oca y que sólo se desvelaban a aquellos que habían alcanzado un alto grado de evolución espiritual.

Si os dais cuenta de los detalles, empezáis a ver dónde están colocadas las ocas y os fijáis en el simbolismo, os daréis cuenta de que no sólo se trata de un entretenimiento sino que en su origen debió de ser una forma amena de hacer entender lo que otros trataban de mantener oculto.

Tal vez sea como la vida, puede que lleguemos a nuestros sueños o nuestras metas, puede que “el guardián de la puerta de la muerte” nos sorprenda y nos obligue a cambiar de camino, pero lo que sí es seguro es que mientras estemos avanzando en el camino conservaremos la ilusión por alcanzar nuestro destino.

2 comentarios:

  1. ¡Qué interesante historia se esconde tras este juego, y la simbología que encierra! ¡Muchas gracias por compartirla!

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  2. Noa alegra que te haya gustado.
    Gracias a ti, Jose, por seguirnos.

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