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lunes, 25 de mayo de 2015

Oráculo del I Ching: La Familia



El mensaje de la semana a través del I CHING: La Familia (37)


El trigrama superior  lo representa la Madera, el Viento, asociado a lo sutil, lo suave, lo penetrante.

El trigrama inferior representa el Fuego, asociado a lo comunicativo, lo inteligente, lo clarificador, la luz, el calor y el brillo.

La vida en el interior de una casa está sujeta a unas normas, que por supuesto también atañen a la familia.

Esas normas o leyes se extienden al vecindario, al pueblo o ciudad y al universo.

Ese ir de adentro hacia afuera lo representa la imagen del viento que oxigena al fuego para crezca en forma de llama.

En la imagen vemos lo que puede ser una jerarquía familiar, arriba los más ancianos, los sabios del clan, y en la parte inferior las generaciones más jóvenes. 

 

I Ching, 37 La Familia



Desde mi punto de vista, se refiere a la familia humana, sin que haya diferencias de razas ni culturas.

Nuestros antepasados, debido al desafío por la supervivencia desarrollaron los distintos clanes que lucharon unos con otros para protegerse a sí mismos y desarrollar sus linajes, costumbres y creencias.
Pero ya hemos llegado como especie a un umbral en el que no podemos permitirnos basar nuestras relaciones en un espíritu fraccionario y de falta de cooperación, ya que si permanecemos atrincherados en nuestro patrimonio colectivo de miedo, agresión y diferencia, haremos imposible la vida tal y como la conocemos.

Tenemos suficiente inteligencia para que, aprendiendo de nuestro pasado común, podamos crear un futuro mejor que dejar en herencia a nuestros hijos, sin caer en errores del pasado.

Este proceso requiere tolerancia en nuestras diferencias y refuerzo de lo que tenemos en común, para que esas diferencias enriquezcan y unan en lugar de distanciar.

Dirigir todo el esfuerzo hacia la creación y el fortalecimiento del apoyo mutuo, sin entrar en discutir viejos patrones de percepción y reacción.
El mejor sitio para empezar es nuestro hogar, en nuestras relaciones familiares, ya que los juegos de poder en los que caemos en casa, a puerta cerrada, no son distintos de los que causan división entre las naciones de nuestro planeta.

Empezando desde donde estamos, podemos generar un profundo cambio positivo, al abandonar la postura mental de separación, la búsqueda del control o la manipulación de los demás.

Ha llegado el momento de que abandonemos la idea absurda de que hay que estar a la defensiva con los otros para que nos sintamos más seguros y estemos más protegidos.

El cambio  debe empezar por nosotros mismos, y ya será el viento el que a través del calor se convierta en llama, una llama brillante llena de luz que ilumine nuestro camino.

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