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lunes, 17 de agosto de 2015

El Oráculo del I Ching: La Paciencia, la espera



El mensaje de la semana a través del I CHING: Paciencia (5)

El trigrama superior simboliza el Agua, lo abismal, el peligro, lo emocional.

El trigrama inferior representa el Cielo, asociado a lo creativo.

El 5 es el hombre, con dos pies apoyados en la tierra, dos brazos libres para poder maniobrar y la cabeza apuntando al cielo (es la imagen del hombre de Vitruvio).

En el I Ching, el 5 representa la unióndel Cielo y la Tierra puesto que el Yang es tres y el Yin es dos.

El número 5 en Numerología representa la energía masculina (Yang) que nos empuja a convertir en realidad nuestros objetivos.


El Oráculo del I Ching (5) La Paciencia


En la imagen vemos a un gran dragón rojo dormitando en medio de un claro, mientras unos relámpagos caen detrás de unas montañas anunciando lluvia.

El dragón sabe que no es momento de emprender el vuelo ya que la tormenta que acecha puede ser peligrosa para su integridad.

Sabe que esos rayos traen lluvia y que no puede hacer nada para evitar eso, simplemente esperar a que pase la tormenta.

Por eso permanece quieto, a la espera, pero no en una espera improductiva sino en una espera reflexiva, planeando su viaje mientras recupera fuerzas tanto físicas como mentales.

En todo tiempo de espera deberíamos aprovechar ese momento para crecer interiormente y prepararnos para lo nuevo que venga.

La vida no se venga de nosotros obligándonos a parar, simplemente nos recuerda que por mucho que planeemos y por muchos objetivos que tracemos no nos servirán de nada si no nos desapegamos de ellos, y en lugar de pensar en el resultado de llegar hasta allí, nos hace reflexionar para  que disfrutemos del viaje paso a paso, ayudándonos con ese tiempo de espera a ganar madurez y consciencia del propio camino.

Si para eso se ve obligada a frenarnos para que hagamos un alto en el camino y tomemos consciencia de hacia dónde vamos, olvidándonos de la prisa y las metas pensadas, no dudará en hacerlo.

Imaginemos que es la gestación de un mamífero.

Algo se está formando con un potencial energético superior a lo que somos, no podemos acelerarlo porque no depende de nosotros, pero ese nuevo destino que nos está por llegar pide de nosotros una preparación interior y mayor madurez para afrontar esa nueva situación.

Al igual que esa espera se hace con ilusión, ya que sin ese período no habría un nuevo ser, los cambios que nos vengan debemos esperarlos con la misma tranquilidad y serenidad, recordando que los obstáculos que se nos presentan sirven para darnos mayor estabilidad y llevarnos de vuelta a nuestro centro del que tantas veces nos alejamos, para así recuperar la perspectiva de nuestra misión y aceptar lo nuevo que se nos presente como una oportunidad de mejora.

No debemos forzar las cosas, meter prisa a los acontecimientos sólo porque creemos que ya es el momento adecuado, ya que eso sólo hará que demos vueltas en círculo sin ningún resultado y tengamos la sensación de volver de nuevo a la casilla de salida cuando lo que queríamos era llegar cuanto antes a la meta.

Tengamos paciencia que según dicen “es la madre de la Ciencia”, y es cierto, porque si nos rendimos y abandonamos al mínimo error que comentemos y que nos impide conseguir nuestros objetivos, nos perderemos por el camino las soluciones nuevas que hubiéramos encontrado de haber trabajado concienzudamente valorando lo que hicimos mal para corregirlo.

Solo así, nos daremos cuenta que generando esas situaciones nuevas estaremos abriendo las puertas para que el milagro ocurra.

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