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martes, 17 de febrero de 2015

El Arcano sin número: El Loco, el genio


SIGNIFICADO ESOTÉRICO Y SIMBÓLICO DEL  ARCANO DEL LOCO


Según interpretaciones, El Loco puede ser el arcano 22 o el 0. Personalmente creo que es el arcano que inicia el viaje de la Vida por lo que le asigno el número 0.
Es la verdad, la inconsciencia, el atrevimiento, el entusiasmo y la inocencia antes de que la materia lo contagie de perjuicios, miedos y responsabilidades.

En el Tarot de Marsella se le representa como un bufón de la Edad Media, vestido con un jubón adornado con cascabeles. Lleva un bastón que le conecta a la Tierra, que le ayuda a marcar el paso y a tomar las energías que necesita de ella. Posee un hatillo sujeto por una vara con forma de cucharon del que toma las energías del cielo y un sombrero que recuerda al de los juglares, que representa el poder creativo de la mente.

El arcano de El Loco

 
 Le acompaña un perro, como representación del sentido común, quien le trata de prevenir del peligro de actuar con inconsciencia.
Se relaciona planetariamente con Urano, primer soberano del universo, traicionado por su hijo Saturno. Urano es un dios de relacionado con el cielo  y la mente  superior.


En la Mitología Egipcia, el niño Horus fue criado por Isis en los pantanos del delta del Nilo, alejado de lo cotidiano, escondiéndolo de su tío Seth, quien quería matarlo (curiosamente la representación de Seth es el cocodrilo, el cual en el Tarot Egipcio aparece en lugar del perro de otros mazos). El niño Horus (Arcano 0 o 21) es el heredero del trono que tiene que vencer las fuerzas oscuras y suceder al rey desaparecido físicamente, para ser gobernante por sí mismo. 

A su vez, el Loco ha sido relacionado con el dios griego Dionisios, que siendo niño fue atacado por sus malvados tíos, los Titanes, los viejos dioses.
Ellos, tras ganarse su confianza  le despedazaron y devoraron. Pero él renació para triunfar como el dios del éxtasis y del placer infinito, que según el populacho, era como el vino, que conduce a la locura a quienes lo siguen. 

Desde el punto de vista esotérico, embriagarse con vino simboliza estar pleno de la Luz  y el Conocimiento de la Sabiduría Superior.
Dionisios fue llamado también Lusios, el libertador, que era capaz de que la gente por sí misma saliese de sus convencionalismos y pudiera colocarse en ese estado de locura divina.


En el Tarot de Rider-Waite podemos observar a un joven que va caminando despreocupadamente hasta llegar al borde de un precipicio. Lleva un hatillo atado al final de un palo y en una de sus manos sujeta una rosa blanca. El joven va mirando al cielo, sin atender al camino, y está claro que no es consciente del precipicio que se abre ante él. A su lado, un perrito blanco intenta llamar su atención ladrando. En la esquina superior izquierda podemos observar un radiante sol.


El Arcano sin número

 
Toda la simbología tiene su sentido: El joven quizá como recuerdo de Adán, el primer hombre, que como él, se precipita al abismo debido a su imprudencia; la simbología fálica que aparece en la pluma de su cabeza representa la inocencia y el entusiasmo de la juventud, el principio del viaje de la Vida. A diferencia de otros mazos, el joven no va vestido de bufón, con cascabeles y colores vivos; su figura, como todas las de Rider-Waite, es más sutil, estilizada y espiritual, dejando atrás el concepto de burla. 

Alegre y despreocupado, el Loco va caminando distraído, mirando hacia el cielo (muestra de su abstracción, parece atender sólo a su instinto), con el hatillo al hombro, que representa sus conocimientos, valiosos y elevados, como simboliza el águila dibujada en él, pero aún escasos e incompletos por la falta de experiencia y madurez, y la flor blanca en la mano, nuevo recordatorio de su inocencia. (Algunos autores le comparan con personajes legendarios, como Arturo y Parsifal, desconocedores e inconscientes de su identidad y glorioso destino al principio de su historia). 

El precipicio frente a él, representa los peligros que le acechan, que la despreocupación y la imprudencia del joven no es capaz de prever. Su ropa, bordada de tréboles y ruedas, símbolos de la fortuna, representa cuanto de azar y riesgo hay en su camino. El perrito que le ladra, que en otras barajas llega casi a morderle y en otras más es reemplazado  por un cocodrilo, símbolo de la sabiduría en varias culturas, representa la inteligencia y el sentido común que intenta vencer ese impulso entusiasta avisando al joven de los peligros que se aproximan. La escena montañosa de fondo simboliza la elevación del alma humana.

En esta carta predomina el color amarillo junto con la presencia evidente del Sol, indicando que esta carta está bajo la influencia de Apolo, el Dios Sol, que incluso se encuentra simbolizado por el águila dibujada en el hatillo, (ya que el águila según la leyenda, era el único animal capaz de mirar directamente al sol), y por la corona de laurel que lleva el Loco (el laurel estaba consagrado a Apolo). Apolo, dios de los poetas y los músicos, concede al Loco la inspiración, la genialidad cercana a la locura que le incita a emprender su viaje. 

Viaje que es infinito, a la vez principio y fin (esta carta, que en la baraja Rider Waite es el cero, en otras barajas es la 21, es decir, el penúltimo de los arcanos, antes del Mundo). 

El Loco posee el potencial y el entusiasmo, la magia y el deseo, pero carece de prudencia y experiencia.
Dicha experiencia la irá alcanzando a lo largo del camino de la Vida, transformándose en los siguientes Arcanos.

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