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lunes, 28 de septiembre de 2015

El Oráculo del I Ching: La Subida, el ascenso.



El mensaje de la semana a través del I CHING: La Subida, el ascenso (46)

El trigrama superior es la Tierra, lo receptivo.

El inferior está representando el Viento, lo suave, la madera. 

El campo, la Tierra, sustenta y produce mientras nuestro trabajo es sembrarla y acaparar sus frutos.

El Viento y la madera penetran en la tierra, cada uno a su manera, el Viento airea el terreno mientras que la madera enraíza para crecer y dar frutos.

La Tierra es la compensación entre el Yin y el Yang.

Tierra y Madera, al acoplarse, producen una nueva generación que trasciende a un campo de acción más elevado.

En la imagen vemos un paisaje de montaña en el que no se llega a ver el suelo, mientras al margen derecho encontramos una zona de alta montaña donde crecen árboles fuertes y resistentes a esas alturas.


El Oráculo del I Ching, 46, la subida

Por esa zona rocosa hay personas ascendiendo por un camino escarpado, unos con cargas y otros sin ellas, y uno de ellos se lleva las manos a la boca para amplificar su voz al gritar, posiblemente, para dar ánimos a los que se encuentran ascendiendo en cotas más bajas.

Este es el momento de pasar a la acción. Nos encontramos en terreno fértil y contamos con la ayuda de todos los factores a nuestro favor, temperatura, agua, y viento para que podemos realizar ese empuje hacia arriba, ese ascenso hacia lo que tanto tiempo hemos dedicado y nos hemos estado preparando.

No es momento para aferrarse ni a dudas ni a miedos, empleemos la energía en ser agradecidos con esta oportunidad que se nos brinda, ¡pidamos la Luna!, si no es ahora, ¿cuándo?

Mantengamos los pies firmes en esta tierra fértil, sin que nos distraiga la euforia emocional del momento.

Estamos subiendo pero no perdamos de vista que a más altura el viento sopla más fuerte.

Podemos hacer que muchas cosas cambien a nuestro alrededor, no sólo para nosotros mismos, realizar las cosas y el trabajo con entusiasmo para conseguir resultados favorables.

A su vez, tenemos que esforzarnos por mantener el equilibrio interno para no caer en la tentación de que ese entusiasmo por conseguir nuestro objetivo nos absorba y genere una adicción al trabajo.

Esa adicción nos obligaría a parar y tener que ocuparnos de ella, por lo que los excesos que realizamos pensando que avanzamos en nuestra meta, supondrían un retraso en la consecución del objetivo trazado.

Yo lo definiría como ocuparse sin preocuparse, es bueno que las cosas fluyan y que disfrutemos del camino mientras llegamos.

Esta ocasión de florecimiento nos la tenemos merecida, es un reconocimiento a todo nuestro esfuerzo, así que ¡manos a la obra!, nada puede salir mal.

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