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jueves, 17 de septiembre de 2015

Los Mandalas y el Tarot: Una espiral de crecimiento y desarrollo personal



Mandala es un término del sáncrito que significa “círculo” y “centro”.
Los mandalas hindúes son símbolos religiosos y se utilizan para representar el macrocosmos (la naturaleza, el universo, el mundo espiritual) y el microcosmos (la naturaleza humana, la persona, el individuo), por ello se dice que representan un esquema cosmológico porque buscan definir el origen del universo y de todo lo que lo habita.

¿Para qué sirven los mandalas?

Depende desde el punto de vista que lo miremos, si es híndu o budista y las diferentes versiones de cada uno de ellos, pero podemos resumir que son útiles para meditar y para encontrar el verdadero yo de la persona.

Podemos ver mandalas en los rosetones que configuran las vidrieras de las catedrales, así como decoración en los distintos estilos arquitectónicos, como por ejemplo en los mocárabes realizados con yeso que tenemos en la Alhambra de Granada, el diseño del cimborrio de la Catedral de Burgos etc.



Rosetón vidriera mandala
Rosetón vidriera de la Catedral de Burgos



Cimborrio mandala
Cimborrio de Juan de Vallejo de la Catedral de Burgos


  
Meditar tal y como lo entendemos en castellano es reflexionar, dar vueltas a una cuestión para evaluar los pros y contras de ella, ver si se puede mejorar o porqué ha fallado.

Pero al meditar que nos referimos no tiene esta definición, es más bien, todo lo contrario ya que se refiere al hecho de dejar en blanco la mente, vaciarla de todo pensamiento.

Algunas personas meditan con los ojos cerrados pero para otras es más fácil hacerlo con los ojos abiertos y concentrase en un punto concreto; ahí es donde entran en juego los mandalas. Su distribución centrípeta nos lleva a focalizar nuestra mirada en la parte central de éste, abstrayéndonos de toda realidad y concentrándonos en eso que vemos sin que ningún pensamiento nos aborde.

Miramos y contemplamos con la única intención de centrarnos en nosotros mismo en el momento presente.

También es interesante meditar con el Tarot, podemos ir Arcano por Arcano, desde el comienzo del viaje con el Loco hasta llegar al Mundo.
En algunos Arcanos Mayores aparecen mandalas, lo Nativos Americanos también tienen algo parecido al mandala pero lo denominan “Medicine Wheel” la Rueda Medicina.

Sus atrapasueños también podemos considerarlo mandalas.

Para no utilizar ningún mandala ya existente, hemos tomado la foto de un árbol cerca de casa y hemos hecho el nuestro propio, el mandala de La Brújula Ancestral.

Si tenemos mandalas de diferentes colores podemos utilizarlos para activar los distintos centros energéticos (chakras) o simplemente si queremos beneficiarnos de lo que nos aporta cada color, utilizando lo que se conoce como cromoterapia.


Los Mandalas y la Cromoterapia



Mandala rojo

Vamos a empezar por el rojo, que activaría el primer chacra, el raiz (de éstos hablaremos en profundidad en otra ocasión) y del que a su vez podemos obtener fuerza, vigor, pasión, ganas de hacer cosas y ponernos en movimiento.

Es el color de la acción del fuego y también del peligro.

Si lo que queremos es relajarnos no utilizaríamos el color rojo porque es estimulante, lo mismo que si queremos irnos a dormir, será mejor que utilicemos otros colores más apropiados para dicho fin.






Si queremos trabajar con el naranja, el color correspondiente al segundo chakra, el genital, eleva el estado anímico y nos libera de las emociones tóxicas y equilibra el sistema nervioso relajando los nervios.






Trabajar con el color amarillo, el color que representa el tercer chakra, el del plexo solar. El amarillo es el color del Sol, nos aporta claridad, inspiración y alegría y aumenta la creatividad y refuerza el espíritu. Nos da energía para emprender las cosas.





  
Si trabajamos con el color verde, correspondiente con el cuarto chakra, el corazón, obtendremos relajación ya que calma los nervios y produce una sensación de tranquilidad mental. Es el color que ayuda a relajar los ojos, ¿cuántas veces nos dice el oculista que hagamos descansos de vez en cuando si trabajamos con ordenadores y si es posible miremos a lo lejos y fijemos la vista en el verde de los árboles? A mí, cada vez que voy.






El color azul corresponde con el quinto chakra, el de la garganta, y nos ayuda a reducir los niveles de estrés a la vez que nos relaja y nos proporciona descanso. 

El azul nos recuerda al mar, al cielo, al color del agua, todo ello imágenes relajantes y en algunos casos hipnotizadoras, si no hay tormenta, galerna o desbordamientos ¡claro está!






El violeta, púrpura o morado corresponde al sexto chakra el del tercer ojo, el de la intuición. Es el color más espiritual y transformador de todos, recordemos que algunos cargos religiosos lo llevan para reflejar su elevación espiritual o su poder (conceptos contradictorios entre sí).

Nos aporta serenidad y relajación, pero no cómo el azul, ya que al ir mezclado con rojo nos da fuerza para poder transformar las cosas y nuestra propia mente.






El blanco es el color del séptimo chakra, el de la corona, y es la suma de todos los colores. Es el color de la paz, de la pureza y de la inmensidad y nos ayuda a limpiar y purificar nuestra mente ayudándonos a liberarnos de los pensamientos que nos hacen daño.



Mandalas con el Tarot
Si lo que queremos es hacer un mandala con nuestro tarot os voy a dar unas pautas de cómo lo realizo yo.

No soy partidaria de hacer mandalas a terceras personas, ya que considero que cuando realmente funcionan es cuando lo realiza uno mismo.

El mandala del tarot es un medio de reflexión y meditación no una herramienta para la adivinación.


Vamos a ver cómo realizarlo:

Primero tenemos que ver qué nos preocupa en ese instante y pensar sobre lo que queremos trabajar para obtener conclusiones precisas con el mandala.

Tenemos que ser totalmente sinceros a la hora de formularnos las preguntas: ¿Qué puntos fuertes tengo? ¿Qué aspectos negativos destacan en mí? ¿Qué es lo que me impide conseguir mis objetivos? ¿Soy yo mi peor enemigo?... o cualquier otra pregunta que queráis añadir al mandala.

Os vamos a poner un ejemplo que hemos realizado para esta ocasión:



Esquema de Mandala de Tarot



Imaginemos que alguien no tiene trabajo (¡por desgracia no es difícil de imaginar en estos tiempos!) y que quiere ver cómo se encuentra anímicamente, con qué cuenta a nivel material, las acciones que quiere realizar y los planes que tiene que trazar para conseguir sus objetivos.

Este mandala no va a hacer que nos ofrezcan un trabajo pero sí va a poner en claro lo que nos ocurre a todos los niveles, no sólo el económico, para así si por ejemplo, la persona se encuentra perdida y con miedos sobre su futuro, porque no sabe qué hacer para cambiar esa situación (como lo indicamos en el mandala en “Oposiciones”) por lo menos, y si somos honestos con nosotros mismos, nos arrojará luz sobre las cosas sobre las que sí podemos hacer pequeños cambios, como mejorar nuestra actitud mental para no caer enfermos de tanto dar vueltas al problema.

Os mostraros un ejemplo que hemos hecho para que, si queréis, realicéis uno y lo pongáis en práctica.


Mandala con cartas de Tarot



Podéis complicar el mandala tanto como queráis, en función de lo que os pida el cuerpo y de las cosas que queráis analizar.

Una vez hecho ¿cómo se utiliza?

Lo ideal sería que lo tuvierais en un lugar donde lo podáis ver a menudo; de nada nos sirve que nos quede muy bonito si lo vamos a guardar en un cajón.

La idea es ir reflexionando sobre los aspectos que ahí habéis reflejado, para así trabajar sobre ellos y modificarlos o mantenerlos y ver si poco a poco, el ir profundizando en nosotros mismos nos arroja algo de luz sobre la cuestión o cuestionen que nos preocupan.

Con ello lo que conseguimos en evolucionar internamente, ver las cosas desde todos los puntos de vista posibles, ponernos en los zapatos de los otros, si por ejemplo me preocupan las relaciones familiares y sociales, y una vez analizadas todas las perspectivas tratar de dar un diagnóstico a la situación.

Por eso insistimos en que no tenemos que caer en el autoengaño a la hora de analizar nuestros pros y contras.

Lo podemos hacer con los Arcanos Mayores, Arcanos Menores, o mixto, lo importante es que elijáis las cartas desde vuestro subconsciente, ¡dejaros guiar en esta ocasión y cuando lo tengáis terminado podréis llegar a conclusiones increibles; la distribución de los palos, los colores, la profundidad del mandala…

Esperamos que lo disfrutéis y que os sirva de ayuda.

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