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lunes, 18 de abril de 2016

El Oráculo del I Ching: La Paz Mental

El mensaje de la semana a través del I CHING: La Paz de la Mente, el reposo (52)

Los trigramas superior e inferior representan la Montaña que simboliza el descanso, la meditación, lo que perdura, lo que limita.


En la imagen vemos, desde una montaña nevada más elevada, otras montañas más bajas que ella y al fondo tras un valle la vista nos muestra una serie de cordilleras asemejando a un mar de tierra. El cielo despejado con una luz que parece ser de tarde, le confiere un tono anaranjado a las nubes.

Si estuviéramos en ese lugar, justo en la cima de la montaña comprenderíamos lo que significa la estabilidad y la quietud.

Sólo si hay viento y las nubes se mueven percibiremos con ese desplazamiento que la vida y el tiempo continúa a pesar de estar nosotros parados.

El ritmo de vida actual en las ciudades e incluso en algunos pueblos grandes y bastante industrializados, nos impide percibir realmente el entorno, el cambio entre estaciones y la actividad de la Naturaleza. Las prisas nos impiden disfrutar de lo que realmente es la vida.
Nos movemos generalmente por impulsos, con el tiempo programado como autómatas, sin salirnos de la lista de tareas, ni siquiera para mirar a lo lejos, respirar y ser conscientes de que estamos vivos.

En medio de todo este bullicio, en ocasiones tenemos la necesidad imperiosa de parar, pero ¡hay tantas veces en las que no somos conscientes de ello!, que al final es el cuerpo o la mente el que decide tomarse un descanso de manera forzada, como diciéndonos, “si tu no paras lo haré yo”.

La montaña nos invita a detenernos, sentarnos o tumbarnos sobre su roca o tierra, caliente por el sol, cerrar los ojos, respirar y escuchar cómo pasan las nubes.

Ese acto es meditar, retirarnos del ruido, no pensar y descansar conscientes de nuestro propio ser.
Nuestra mente puede ser un poderoso aliado o un gran enemigo.

Ante pensamientos alegres, el pensamiento trata de aferrarse a ellos, a reforzarlos, para que en cierto modo nos hagan sentir bien. Por el contrario cuando las ideas que bullen en nuestro interior son negativas o el sentimiento que nos producen es doloroso, nuestra mente trata de suprimirlos a la fuerza o de buscar responsabilidades y culpas fuera de ellos.

Sea como sea nuestra mente traza estrategias según lo que le convenga en ese momento.

Pararse, meditar, es ser conscientes de todo lo que bulle en nuestra mente y vaciarla.

Todos esos pensamientos que nos bombardean sólo hacen que distraernos de lo verdaderamente importante, que es estar en contacto con nuestra esencia más pura, ya que cuando nos escuchamos y estamos en contacto con nuestro auténtico ser es  cuando podemos ser conscientes de la vida, del momento presente, de nosotros mismos y así liberarnos de esas dificultades o barreras que genera nuestra mente y que nos hace incapaces de centrar la atención en lo importante.


Meditar, aquietar la mente, debería ser tan sencillo como respirar, algo que hacemos de forma natural, sin que nos llevara esfuerzos frustrantes por conseguir esa calma de mente y espíritu.

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