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lunes, 11 de abril de 2016

El Oráculo del I Ching: Superar el Egoismo



El mensaje de la semana a través del I CHING: Superar el Egoismo, la dispersión (59)

El trigrama superior simboliza el Viento, la Madera, lo suave, lo que penetra y disgrega. Es el centro del hemiciclo Yang.

El trigrama inferior representa el Agua, lo abismal, la dificultad, afrontar un peligro. Pone fin al hemiciclo Yin.

El viento sopla sobre el agua  y el arroyo se arriesga y se precipita sobre el barranco.



En la imagen vemos un acantilado en el que, en su borde, crece un árbol, anclado fuertemente al terreno.

Unas densas nubes cubren el paisaje, dejando al fondo los picos más altos de lo que parece ser una cordillera.

El agua de lo que puede ser el mar, se eleva hacia el cielo en forma de tornado; posiblemente el viento lo eleve y disperse en gotas de agua entre los cúmulos de nubes.

En los momentos de dispersión, cuando parece que todo nuestro horizonte se desdibuja, es justo cuando podemos remover los obstáculos, que antes, por rigidez, nos resultaba imposible.

La rigidez también la podemos llamar egoísmo. Es ese punto en el que nos encontramos cuando no queremos dar nuestro brazo a torcer, generalmente esperando a que sean otros los que lo hagan, cargando de tozudez y razonamientos imposibles nuestra postura, defendiéndola con uñas y dientes incluso sin razón.

Tratar de hacer las cosas con violencia o agresividad, sin duda alguna, empeorará las cosas. Lo mejor es resolver las situaciones con calma y suavidad, tratando de ponernos en los zapatos del otro para comprender así su postura, e incluso, con ese gesto relajado, tratar de ver desde otro punto de vista, menos pasional, nuestra propia actitud y comportamiento.

En el día a día las discusiones con otras personas e incluso nuestros propios bloqueos internos, hacen que nos separemos de nuestra propia esencia libre y confiada y eso hace que nos mostremos huraños, desconfiados y agresivos, tratando de mantener nuestro sitio.

La dispersión de la que nos habla este hexagrama nos invita a relajarnos, disolviendo ese estado mental rígido e inflexible y permitiéndonos recuperar la vuelta a nuestro flujo natural que nos permita volver a generar armonía en nuestras relaciones, ámbito laboral o social.

Eliminar la rigidez, como todo de lo que nos habla I Ching, requiere de tiempo y paciencia, ya que la impaciencia y la prisa también generan bloqueos e impiden que las cosas fluyan por donde tienen que ir.

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