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viernes, 18 de marzo de 2016

El Tarot de París



Os acercamos hoy una baraja muy antigua que es casi imposible encontrar. Podríamos decir que es casi de museo. Una de las cosas que más distinguen al Tarot de París es que sigue su propio sistema, es decir, no sigue las pautas de los tarots lombardos, pero tampoco las del que posteriormente fue conocido como Tarot de Marsella.

Según nuestros datos, la única posibilidad de ver este mazo de Tarot “in situ” es acercarse a la Galería de Grabados de la Biblioteca Nacional de París. Este mazo fue creado a principios del siglo XVII, y consta de 78 arcanos.
Cada uno de ellos fue estampado mediante xilografía, y con un estilo muy burdo, pero no por ello carente de interés. Estamos hablando del Tarot completo más antiguo que ha llegado hasta los tiempos modernos.


Láminas del Tarot de París
Láminas del Tarot de París



A pesar de que en aquella época la mentalidad francesa fuera más abierta a la que incluso hoy en día podemos observar a nuestro alrededor, las peripecias que ha sufrido este mazo de Tarot a lo largo de su historia son muchas.

Al poco de ser impreso, el nombre del fabricante fue borrado de la madera en la que se creó, quedando así ignoto el nombre de su creador, aunque este mismo hecho sirvió para acrecentar el misterio que lo rodea.
Este autor, al alejarse de “la senda habitual” creó figuras con muchos detalles inéditos, y en algunos casos hasta desconcertantes para los grandes estudiosos de este apasionante tema.

El arcano I el Mago, en el original llamado Le Bateleur, está realizando el típico truco del trilero con la pelotita y el vaso ante un hombre bien vestido y un juglar, ambos representativos de sendos estilos de vida en la época medieval.
Bajo la mesa de juego se puede ver a un mono rascando el lomo de un perro.

Otro detalle incongruente se encuentra en el arcano V, Le Pape o el Papa. A los pies del personaje central podemos ver una esfinge pequeña de senos muy generosos.

Uno de los arcanos más “incómodos” es el de los Enamorados, L’Amoreus, donde podemos ver a una joven tocando los atributos viriles de un hombre, a la vez que en la parte superior el correspondiente cupido lanza la flecha del amor y la concupiscencia.
Dada la época, una escena tan libertina es realmente extraña.

El Arcano número VII, Le Chariot o El Carro, nos presenta a un guerrero triunfante coronado con laurel en un carro cuyos “caballos” son dos aves extrañas, puede que grullas o flamencos, que son azuzados mediante una fusta por el conductor.

La Foudre lleva el número XVI, la actual Torre hendida por el rayo (usando el hermoso título de la novela de Fernando Arrabal), pero en este mazo de Tarot no hay ni torre, no rayo. Lo que vemos es una escena del averno en la que un diablo toca el tambor con un mazo mientras que unos condenados están a punto de ser devorados por una gigantesca boca de la que salen lenguas de fuego.
La imagen recuerda muy poderosamente a la fascinante pintura El Jardín de las Delicias, de El Bosco.

El arcano XVIII, La Lune o la Luna, vuelve una vez más a cambiar el derrotero habitual de los Tarots. En este caso vemos a un hombre tocando el arpa bajo la ventana de la mujer amada, que parece estar desnuda, todo ello bajo la sonrisa benevolente del astro nocturno.

Otro arcano que cambia totalmente el significado y representación lo encontramos con Le Soleil o El Sol, número XIX, en la que aparece una mujer peinándose mientras un mono sujeta un espejo delante de ella para ayudarla en el proceso. Ya no hay gemelos en la representación, que ha pasado a ser una clara alegoría de la vanidad.



Antes de dar unos pocos detalles de los arcanos menores, queremos mencionar otro punto muy característico de este mazo de Tarot.
Tanto los arcanos mayores como los menores aparecen dentro de marcos rectangulares que están a su vez formado por una serie de cuadrados pequeños blancos y negros (ajedrezado). Éste es uno de los elementos característicos de los mazos de … ¡Italia!, no de Francia.

También italiana es la costumbre de incluir unas siglas (por ejemplo C6 para el 6 de copas) que distingan a cada carta cuando se vayan a usar como juego de mesa. Actualmente podemos ver a sus herederas en los bordes de las cartas de póker. 


Siglas de los Arcanos Menores del Tarot de París
Siglas de los Arcanos Menores del Tarot de París



Curiosamente el palo de espadas está marcado con la letra S (del italiano Spade) y no con la E (del francés Epées).
Igualmente las sotas no están marcadas con la letra V (Valet en francés), sino con la letra F (Fante en italiano).

Los ases llevan representaciones de animales, algo usual en la época, pero los que aparecen en este Tarot, son los mismos de los mazos de Alemania.
También alemana es la forma y colocación dentro de la imagen de las espadas, aunque esto mismo se puede encontrar en un modelo español del siglo XV.

Otra curiosidad de este Tarot, todo él lleno de ellas, es que todas las copas que aparecen son distintas entre sí, no hay dos iguales.
También distintos unos de otros son los escudos nobiliarios franceses e italianos que se encuentran en todos los arcanos del palo de oros, y que no siguen ninguna secuencia lógica, ni temporal, ni geográfica de tipo alguno.

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