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miércoles, 2 de marzo de 2016

Energía atómica en la Antigüedad



Mundo Moderno y Sabiduría antigua. Parte 5


Las Tablas Esmeraldas de Hermes Trismesgisto son muy interesantes desde el punto de vista de la historia de la Ciencia. Se suelen considerar de la Edad Media, pero su estilo así como la ausencia de términos alquímicos medievales sugieren un origen más antiguo. El doctor Sigismund Bacstrom, científico del siglo XVII siguió sus huellas históricas hasta aproximadamente el año 2.500 antes de J.C.
Su famosa frase inicial “Lo que está arriba es igual a lo que está abajo, y lo que está abajo es igual a lo que está arriba, en el sentido de que todo son maravillas de la misma y única obra” se pueden interpretar perfectamente con una metáfora del mundo del átomo, donde hay electrones que giran alrededor del núcleo de protones y neutrones, semejantes a los planetas girando alrededor del sol, y del macrocosmos de estrellas y galaxias.
Este concepto de la unidad del Universo queda patente también en otra parte del libro: “Todas las cosas deben su existencia al Único, de modo que todas las cosas debe su origen a la Única Cosa”.


Energía Atómica en la Antigüedad



En otra parte está escrito: “Separad la tierra del fuego, lo sutil de lo grosero, cuidadosa y hábilmente. Esta sustancia asciende desde la Tierra al Cielo, y desciende de nuevo sobre la Tierra, y así lo superior y lo inferior se ven incrementados en poder”. Estas palabras están muy relacionadas con el proceso de fisión del átomo y los peligros que conlleva.
En otro párrafo se insiste en este concepto: “Éste es el tremendo poder de todas las energías, por el cual todo lo que es sutil prevalecerá y penetrará en todo lo que es grosero, porque así es como el mundo creado”. Dando así relevancia a la creencia desde tiempos antiguos en el carácter vibratorio de la materia, en las ondas y rayos que penetran en todas las sustancias.

El sabio griego Demócrito fue el primero en formular la teoría atómica, anticipándose así mas de 2.500 años a los físicos de nuestros días: “En realidad no hay otra cosa excepto átomos y espacio”.
Mosco de Sidón (Fenicia, siglo XIV antes de J.C.) comunicó al filósofo griego este conocimiento. De hecho la idea de Mosco de la estructura del átomo era más exacta ya que hacía hincapié en su divisibilidad, como ha quedado demostrado en los tiempos modernos.

Los filósofos griegos creían que no había diferencia en la naturaleza de los cuerpos estelares y de la Tierra. Las enseñanzas de Hermes fueron totalmente aceptadas por los pensadores helenos.
Leucipo (siglo V antes de J.C.), como también Epicuro (341-270 antes de J.C.) se mostraron partidarios de la teoría atómica.

El erudito romano Lucrecio (siglo I antes de J.C.) describió átomos “que chocaban entre sí eternamente a través del espacio”, dichos átomos “experimentaban miles de cambios bajo el tremendo impacto de las colisiones”. Otra de sus perlas de sabiduría antigua: “Es imposible ver los átomos porque son demasiado pequeños”.
En su obra “Sobre la naturaleza del Universo” indica que “no puede haber ningún centro en el infinito”. Ésta es una de las piedras angulares de la Teoría de la Relatividad de Einstein.

Heráclito (siglo V antes de J.C.) también tenía ideas sobre la relatividad al escribir: “El camino hacia arriba y el camino hacia abajo son el mismo”.

Zenón de Elea (siglo V antes de J.C.) demostró la relatividad de movimiento y tiempo a través de sus paradojas. “Si una flecha que vuela está, en cada momento de su vuelo, inmóvil en un espacio igual a su longitud, ¿cuándo se mueve?” También se anticipó a Einstein al demostrar la contracción del tiempo que sufren los cuerpos en movimiento.

Nicolás de Cusa, cardenal del siglo XV, escribía sobre un “universo sin centro”, otro aporte relacionado con la relatividad.

En China, el fundador del taoísmo Lao Tsé (siglos VI-V antes de J.C.) pensaba que el Universo está creado según una ley natural, Tao, que lo controla todo. Toda creación es el resultado de la interacción de dos principios cósmicos Yin y Yang.
En los tiempos modernos identificamos esto plenamente con las cargas positivas y negativas de las partículas atómicas.

También en la India hay menciones a la estructura atómica. En el tratado brahmánico Yoga Vasishta leemos: “Existen enormes mundos dentro de las cavidades de cada átomo, múltiples como las motas de polvo a la luz del sol”.
El sabio indio Uluka formuló hace más de 2.500 años la hipótesis de que todos los objetos materiales estaban constituidos de semillas de materia (paramu).
También encontramos en los antiguos textos de la India descripciones de bombas tómicas. En el Mausola Parva se menciona un rayo (un gigantesco mensajero de la muerte) que reducía a cenizas ejércitos enteros, haciendo que los supervivientes perdieran el cabello y las uñas. Los cacharros se rompían sin motivos. Los pájaros se volvían blancos. En unas pocas horas los alimentos quedaban envenenados.

En otro texto, el Drona Parva, está escrito: “Un reluciente proyectil, poseído del resplandor del fuego sin humo, fue disparado. Rápidamente una espesa niebla cubrió los cielos. Las nubes rugieron con estrépito en las alturas escupiendo sangre. El mundo abrasado por el calor de esta arma parecía enfebrecido”.
En otro pasaje describe la explosión con un llamarada de diez mil soles.
Creo acertar al decir que la estremecedora imagen de Hiroshima o Nagasaki acuden a nuestras mentes al leer estos últimos párrafos.

Explosión Nuclear en Nagasaki
Explosión Nuclear en Nagasaki



La Tabla Varahamira del año 550 de nuestra era se indica el tamaño del átomo. Su aporte matemático es perfectamente comparable con el tamaño real del átomo de hidrógeno.

Nada de todo lo que se ha mencionado aquí fue intentado, concebido o ideado en Occidente hasta el siglo XX.


Filolao (siglo V antes de J.C.) exponía la existencia de un cuerpo invisible en nuestro sistema solar al que llamaba “antichthon” o “antitierra”.
Hasta hace poco (históricamente hablando) los conceptos de antimateria, antimundo o antiplaneta no fueron introducidos en la Ciencia moderna.

En la física nuclear moderna se considera al positrón como un electrón que viaja desde el futuro hacia el pasado. Este cambio en la dirección del movimiento del tiempo en el mundo atómico es un descubrimiento “reciente”. Pero resulta que Platón escribe en su Político sobre un universo en oscilación que cada cierto tiempo invierte su dirección del tiempo, y en ocasiones se mueves desde el futuro hacia el pasado.
Ahora existe la conciencia de que las partículas atómica pueden viajar hacia atrás en el tiempo, pero parece que esa idea no es nueva y que ya el gran Platón tenía conocimiento de ella.


Bibliografía:
La conexión cósmica - Carl Sagan
Alquimia - Titus Burckhardt
Astronaves en la Prehistoria – Peter Kolosimo
El Mago - John Fowles
El Gran Arte de La Alquimia - Jacques Sadoul
El Mensaje Oculto de La Esfinge - Colin Wilson
Enigmas Arqueológicos - Luc Burgin
Enigmas Sin Resolver – Iker Jiménez
La Arqueología Misteriosa - Michel Claude Touchard
Profeta del Pasado - Erich Von Daniken
Shambhala - Andrew Tomas
Stonehenge - Fernand Niel
Enigmas De La Historia - Taylor Jeremy
El retorno de los brujos – L. Pauwels y J. Bergier
Recuerdos del futuro - Erich von Daniken
Dioses, tumbas y sabios – C.W. Ceram

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