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lunes, 19 de octubre de 2015

El Oráculo del I Ching: La Constancia



El mensaje de la semana a través del I CHING: La Constancia (32)

El trigrama superior simboliza el Trueno, el movimiento, la conmoción, lo impulsivo, lo perturbador. 

El trigrama inferior representa la Madera/el Viento, lo suave, lo penetrante, lo sutil.

El Trueno y el Viento son fenómenos atmosféricos que generalmente van de la mano.

El hecho de que no produzcan según ciclos perfectamente marcados, nos puede llevar a pensar que su exceso de movilidad roza el cao, que es lo opuesto a la constancia, lo duradero
.
Pero no nos engañemos, son constantes en tanto en cuanto su comportamiento siempre es igual, debido a que internamente poseen una ley que determina todas sus acciones.

En la imagen vemos dos ejemplos claros de constancia.

EL Oráculo del I Ching, 32, La Constancia


Uno son los pescadores y otro la garza.

La luz de la imagen parece tener un sol de tarde, por eso los pescadores figuran acercándose al embarcadero, regresan a casa tras un largo día de pesca.

La garza está en el poste, vigilando, esperando el momento adecuado para dar caza a su presa.

Ambos, los pescadores y la garza, dependen de la constancia para su supervivencia.

Si lo pudiéramos resumir en una idea esta sería “hay que saber esperar”.
Otros elementos que nos hablan de lo perdurable, son las montañas, estables resisten los avatares de la vida y del clima a través de los tiempos.

Tenemos que echar raíces para crecer y evolucionar ya que profundizar en algo nos puede elevar a gran altura.

El hecho de perseverar, independientemente de lo que pase, es un estado de madurez que viene de la experiencia.
La madurez crece y se  desarrolla de dentro para fuera y tiene que ver mucho más con la constancia que con la edad que nos van dando los años.

Es la habilidad de aprender de nuestros errores y de ver cómo se desarrolla la vida, empleando todo nuestro esfuerzo y sabiendo parar y dejarlo cuando sea el momento necesario.

Si somos capaces de observar nuestra vida con cierto desapego y sin apasionarnos en exceso ni obsesionarnos por las cosas, haciendo los ajustes necesarios, (porque al verlo con una mente más fría se ven mejor los problemas), estaríamos quitando algunas piedras de nuestro camino ya que nuestro centro interno permanecería en calma, silencioso, otorgándonos firmeza y fuerza. Sólo así podríamos ser flexibles sin perder nuestra integridad y firmes sin caer en la rigidez y la intransigencia.

Lo mismo nos vale para las relaciones personales, si cuentan con la fortaleza y estabilidad de una montaña, permanecerán inquebrantables a pesar de las adversidades y los problemas del día a día.

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