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lunes, 12 de octubre de 2015

El Oráculo del I Ching: La Liberación



El mensaje de la semana a través del I CHING: La Liberación (40)

El trigrama superior simboliza el Trueno, el movimiento, la conmoción, lo impulsivo. Finaliza el hemiciclo Yang.

El trigrama inferior representa lo Abismal, afrontar el peligro, bloquear. Pone fin al hemiciclo Yin al dar comienzo una nueva acción. 

El hexagrama nos habla de que ha llegado el momento de liberarnos de los bloqueos que nos tienen paralizados, pasando directamente a la acción.

Es como el pensamiento ese que dice que para que las cosas cambien tienes que hacer algo distinto.



El Oráculo del I Ching, 40, La Liberación


En la imagen vemos dos personajes, uno sentado tocando un tambor y otro de pie con los brazos elevados invocando algo.

Si nos fijamos bien, tiene las manos como si dirigiera una orquesta, está con los ojos cerrados y parece estar esperando a que algo ocurra. El día está despejado, pero quién sabe, quizá venga una tormenta, o al menos es lo que espera ese personaje, una tormenta que con su lluvia limpie y arrastre todo aquello que nos ata al pasado, a las situaciones revueltas y a los conflictos, con otros o con nosotros mismos.

Con esto queremos decir que liberarse no siempre es fácil.

Muchas veces requiere que eliminemos viejos patrones de comportamiento que ejecutamos inconscientemente y que hace que el resultado sea siempre el mismo o parecido.

Liberarse significa, soltar y perdonar, pero para eso tenemos que ser sinceros y compasivos.

Tenemos que perdonar a otros y a nosotros mismos ya que el perdón tiene un gran poder curativo.

Liberarse necesita de valor para ver las cosas desde una perspectiva más desapegada, y así poder ver de manera más clara el paso siguiente que hemos de dar.

Liberarnos requiere evaluar las situaciones conflictivas, resolver los malentendidos y aclarar situaciones.

De ningún modo quiero decir arreglar esas situaciones y que todos nos llevemos bien, lo que quiero transmitir es que tenemos que dar luz a esas circunstancias, hablar las cosas para eliminar los malentendidos y si la cosa se puede arreglar porque ambas partes han recapacitado, asumido y perdonado, adelante, pero si no es así, el hecho de hablar y exponer lo que sentiste y cómo te afectó, es un primer paso para quitarnos esa pesada mochila que no nos deja avanzar.

De esta manera, la liberación será real, ya no hay nada pendiente de hablar o aclarar, todo se ha dicho y las puertas que estaban entreabiertas y no te dejaban abrir puertas nuevas ya están cerradas.

La liberación es completa, ahora sólo queda asimilar y aprender la lección para tratar de no caer en los mismos abismos del pasado.

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