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viernes, 27 de noviembre de 2015

Los Signos Zodiacales: El Elemento Aire


Hoy vamos a ver los signos del Elemento Aire.

Géminis: La dualidad 

Géminis
Imagen obtenida de: http://www.imagenesdelzodiaco.com/2010/12/el-zodiaco-esoterido-de-johfra.html

El Sol se halla en Géminis del 22 de Mayo al 21 de Junio.

Su planeta regente es Venus, diosa de la belleza y del amor en todas sus facetas.

En el centro de la imagen, marcando un  eje de simetría, aparece el bastón de Hermes o Mercurio, el caduceo con las dos serpientes y las alas, planeta regente de Géminis.

La imagen nos  muestra a un hombre y una mujer, tal vez Adán y Eva, dos columnas (de la Sacerdotisa) sobre la que  descansan la Luna a la izquierda y el Sol a la derecha, marcando el día y la noche, con dos dragones uno azul y otro rojo que nos vuelven a hablar de la polaridad, los opuestos, pero sus cabezas una vez entrelazadas adquieren un color dorado, tal vez sea la iluminación que han alcanzado al encontrar el punto de equilibrio. En la parte superior, hombre y mujer parten de una misma raíz.

Ya estoy viendo varios elementos que me hacen pensar en el Yin y el Yang, la  dualidad, los opuestos que hacen un todo y que sin el uno no existe el otro.

En la parte inferior tenemos un unicornio, que yo identifico con  lo mágico, lo puro, un ser único y que sólo puede ser visto por personas de corazón noble, con su cuerno en espiral, justo en el tercer ojo, el centro de la intuición,  el  león, imagen de la fuerza, y en el  centro un primate sosteniendo la bola del mundo. Para mí es la inteligencia, la astucia, la rapidez de reflejos que aporta Mercurio, aunque también puede está representando al propio Hermes en su simbología egipcia de Toth, a pesar de que casi siempre se le representa con cabeza de ibis, en alguna ocasión también se le dibuja como un mono.

En este caso es La Templanza  el Arcano que aparece en el lugar de los  anteriores, en este caso vierte el agua de la copa amarilla (la luz, el Sol) a la copa azul (la oscuridad, la luna), equilibrando los opuestos y recordando “lo que es arriba es abajo”.

Simétricamente a ella, tenemos la figura del Arcano de El Loco, con la flor roja en la mano izquierda, su objetivo, y su hatillo y la vara en la derecha, su voluntad y experiencias adquiridas.
En este caso no hay marco, toda la escena se desarrolla en un ambiente vaporoso y ligero, como el de las ideas y el pensamiento.




Libra: El variable en busca del centro

Libra
Imagen obtenida de: http://www.imagenesdelzodiaco.com/2010/12/el-zodiaco-esoterido-de-johfra.html
El Sol se halla en Libra del 23 de Septiembre al 23 de Octubre.

Su planeta regente es Venus, diosa de la belleza y del amor en todas sus facetas.

La balanza, símbolo de su signo no quiere decir que estén en perfecto equilibrio, más bien se mantiene en un constante ajuste, a base de que suba un platillo y baje otro.

La balanza es también símbolo de la Justicia, pero de una justicia basada en el derecho, que no siempre coincide con la justicia moral (de ahí que los romanos afirmaran que era posible que el mayor derecho se convirtiera en la mayor injusticia).

En la parte inferior  vemos el lirio, la flor de la serenidad.

También es la flor de Venus la rosa que aparece sobre el cubo de cristal transparente, en representación de  la piedra angular del templo de Salomón, o Cristo en el altar, según los templos francmasónicos (esos eran opacos). En su interior hay una bola dorada, elemento cósmico y alquímico del origen de la vida. Un heptágono de color verde circunscribe la representación del signo de Libra.

Las siete puntas de la estrella hacen referencia a la Cábala, indicando que Venus es la séptima sefira en el Árbol de la Vida.

Apoyando una de sus patas en ese cubo, nos encontramos a dos leones alados mesopotámicos, uno blanco y otro negro, sobre un suelo ajedrezado, símbolo francmasónico que hace referencia  a la dualidad del mundo.

Estos leones representan a su vez la dualidad, masculino-femenino y positivo negativo, y sus cuerpos albergan la simbología de los cuatro elementos y los cuatro evangelistas.

El vientre abultado es la Tierra, las garras de león el Fuego, las alas el Aire y la cabeza el Agua.

Entre ellos tenemos el signo del Yin y Yang, girando en el sentido de las agujas del rejoj, generando una nube que rodea la parte superior de la imagen como si de otro espacio, en este caso, celestial o cósmico, se tratara.
De esas nubes surgen unas manos portadoras de fuego. Esta idea es tomada de la doctrina hindú. En la India el signo de Libra es representado como un altar, en el que arde un fuego que no podrá jamás ser apagado.

Esa llama se dirige a la parte inferior del brazo largo de una cruz, en cuyo centro se representa la Rosacruz o cruz de Cristo, en la que se enroscan unos zarcillos. El brazo de corto de esa cruz soporta los dos platillos de la balanza.

En la parte superior, una mano con el dedo índice señalando hacia arriba nos abre el  camino de la visión de la lemniscata (el sombrero de El Mago, el ocho invertido, el símbolo del infinito), en cuyo interior se representan el sol y la luna, que al igual que el Yin y el Yang simbolizan el constante ir y venir de los opuestos.

En cada lado de la balanza encontramos a sendos personajes, el de la izquierda es Toth representado como un Ibis con alas, haciendo referencia a que representa el mundo del alma, lo espiritual, con dos serpientes también opuestas en energías que se enroscan por su cuerpo a modo de caduceo (símbolo de Mercurio) y que a su vez nos hablan de la energía o el fuego Kundalini, que asciende hasta la nuca subiendo por dos canales situados a ambos lados de la columna vertebral.

En la mano derecha porta la cruz Ansata, símbolo de la vida eterna, mientras que con la mano izquierda sujeta el plato de la balanza en el que se encuentra Maat, la pluma con la que se sopesa la pureza de los corazones.

Al otro lado de la balanza tenemos a Hathor, diosa egipcia del amor, la armonía, la música y la danza, representada con cuernos y orejas de vaca. 

Entre sus cuernos lleva velo al igual que Isis (el velo de La Sacerdotisa) y de entre ellos surge una estrella brillante de seis puntas que simboliza la luz perfecta.

Con su mano derecha sujeta el brazo de la balanza correspondiente al plato donde tenemos un corazón humano dentro de un vaso de momificación (canopo) con forma similar.

Es un signo en el que aparecen distintos elementos representados de forma simétrica, de manera que puede darnos la impresión de que todo está en perfecto equilibrio, pero ese equilibrio se debe a que sus componentes están en constante cambio y movimiento.



Acuario: El aguador, el que vierte espíritu sobre la materia.

Acuario
Imagen obtenida de: http://www.imagenesdelzodiaco.com/2010/12/el-zodiaco-esoterido-de-johfra.html

El Sol se halla en Acuario del 21 de Enero al 18 de Febrero.

Su planeta regente es Urano, dios primordial del Cielo.

Nos encontramos en la Era de Acuario, un tiempo del que se espera que el hombre se convierta en un ser más espiritual, no teniendo tanto peso lo material, aunque parece ser que la cosa va lenta.

Todos los avances científicos y tecnológicos se ven abocados a un cambio en sus procesos de investigación y fabricación en el que la mecánica o la electricidad  ya no son los precursores que producen los avances, sino el estudio de las partículas, los átomos, neutrones y la organización molecular, asentándose la idea de las transmisiones de comunicaciones y energías, recociendo que existe una materia prima, de la que se derivan otras, y que origina las distintas criaturas en función de su ordenamiento molecular. 

La tecnología hará más con menos material. 

La idea del aguador se manifiesta desde la antigüedad con la representación del dios egipcio Hapi, que llevaba en la cabeza una flor de loto y sus dos vasijas simbolizando los dos Nilos. 

En el Tarot tenemos dos Arcanos que hacen referencia a esto.

Son La Templanza, con forma de ángel, vertiendo agua de una vasija a otra en lo que puede ser una manifestación de la Alquimia, y en la carta de la Estrella, en la que una mujer desnuda vierte agua (espíritu) al río y a la tierra.

En este caso, el aguador vierte agua y de ella surgen unas nubes vaporosas que rodean toda la escena.

Del agua que llega a la tierra emergen siete flores de loto, que representan los siete chakras, esos centros de energía representados como discos que giran en torno a un vórtice y que su equilibrio hace que nuestro espíritu se encuentre en armonía y por lo tanto el cuerpo físico sano.

Al lado izquierdo, uno de los remolinos origina un camino que nos lleva hasta la boca de un gran cráneo, en el que podemos ver a un caminante a sus puertas.

Una vez atraviese esa puerta, el sendero le llevará hasta una montaña de fuego, Mont Salvat, donde se encuentra el castillo del Grial.

Esa puerta o cráneo nos habla de la muerte simbólica del hombre en la que una mente materialista alcanza un nivel de consciencia superior y evoluciona hacia un renacer espiritual.

El aguador y la puerta están iluminados por un sol místico, debido a que predomina el color lila en lugar del amarillo, con un rostro joven y ojos vivarachos, y que tiene un borde con los colores del arcoíris.

En cierto modo es como si en la imagen se tratara de dos mundos, uno sumergido y no desvelado, lo que albergamos en nuestro interior y un mundo más terrestre con sol y montaña más tangible y material rodeado de una neblina de agua y vapor que altera nuestra consciencia.

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